domingo, 29 de mayo de 2011

UNA VIDA DE PELÍCULA (meme o casi)




Me pide Alma, del blog Cuevalagua que hable de películas, que no es lo mismo que hablar de cine, contestando a unas cuantas preguntas que ella ya ha contestado antes y muy bien por cierto. Así que al asunto voy, aunque sea de manera algo desordenada.


Mi última película vista en casa.

Fue hace dos o tres días, y fue “Rebelión a Bordo”. He descubierto que en la 2, todas la noches, echan alguna peli, y alguna de ellas de las que a mí me gustan. Esta Rebelión a Bordo ya la habré visto cuatro o cinco veces, pero es que ver al afectado Fletcher Christian (Marlon Brando) aflojar el brazo izquierdo y soltar un revés sobre el rostro del tirano capitán Bligh que se tambalea hasta caer, mientras con la mano derecha se estira la chaquetilla, como si se le hubiera descolocado por el esfuerzo, es fantástico, sobre todo por lo teatral, como lo es también el dialogo que mantienen al despedirse, entregándole el señor Christian unos mapas, un sextante y “su bandera”, el látigo con el que azotaba a la tripulación.
Pero no es la única. Mi querida Alma, esa excelente escritora y amiga, que siempre me está liando en estas cosas, en las que yo me dejo liar con mucho gusto, habló de los grises, no de la policía, que hoy no toca hablar ni de política ni de historia, sino de los tonos, de la gran gama monocromática que va desde el blanco al negro y que se usó en el cine durante muchas décadas el siglo XX. Películas de las que la mayoría de los menores de veinticinco años hoy no quieren ni oír hablar y mucho menos ver. Como ella, me atreví. Conozco dos renacuajas, bueno una no tanto, de siete y trece años a las que senté en un sofá y les puse una película de 1.936. Dudé si sería necesario atarlas al mueble para evitar su fuga, pero no. En cuanto vieron a un musculoso Jhonny Weissmuller, aquel nadador americano que ganó varias medallas de oro en los juegos olímpicos de Amsterdam de 1.928, jugando con una mona y saltando de árbol en árbol colgado de una liana mientras gritaba Aaaaaa aaaaa (imagine el lector lo que el escritor no sabe cómo escribir) sentí que tenía la partida ganada, que estas dos mentes que se abren al mundo, ya conocían algo que otros, con mucha más edad, desconocen. Y sorpresa, después vieron con gusto el King Kong de 1.933, con la que descubrí una furtiva lagrimita cayendo de los ojos de la mayor.

Pero no crea el lector que esto tiene una sola dirección. Llego el día en el que, en el mismo sofá me vi yo atado, pero sin cuerdas, preparado para ver “la Cenicienta”, casi lloro; tanto me gustó que no me opuse a volver a ver Blancanieves, y poco después la Bella Durmiente. Me tuve que tapar el rostro con la mano para que nadie viera en mí lo que yo había visto antes cuando King Kong se despedía de Faye Wray, la primera novia de Kong.

Las que más me gustan.

Muchas, pero puestos a elegir, además de algunas de las dichas por Alma añado otras: del oeste, “Solo ante el peligro”, en un angustioso tiempo real; de aventuras, “Cuando ruge la marabunta” con una guapísima Eleanor Parquer, de época “Scaramouche”, con el mejor duelo a espada de la historia del cine, en mi opinión, claro; “Testigo de Cargo”, “El Ángel Azul” y dos más, que de seguir sólo conseguiría aburrir; Casablanca, que he visto no sé cuantas veces y de la que siempre me quedan ganas de volver a ver; y otra de Vicente Minnelli, con Glenn Ford y Eva María Saint, de título “Los cuatro jinetes del Apocalipsis”. Aquella en blanco y negro, ni se le ocurra a nadie verla coloreada; y esta en color. Y es que en la de Minnelli, hay una escena, que la convierte en una de mis favoritas, que vendrá a durar unos diez minutos, de una tensión impresionante, creciente conforme avanza la secuencia, que es un verdadero alegato a la libertad y al amor, que comienza cuando los protagonistas salen a bailar en una sala del París ocupado y concluye cuando abandonan la sala. Los momentos finales son de no tragar saliva. Si puede el lector, vea la escena –también la película entera- y quíteme la razón si no la tengo.

Por eso, y como hablar de cine sin verlo no está bien, coloco al final dos enlaces sobre estas dos películas: la versión original de “As Time Goes By” tocada y cantada, una vez más, por Sam (Dooley Wilson) de Casablanca y la secuencia de Los cuatro jinetes del Apocalipsis.


¿Remakes?
Pues que cada uno haga lo que pueda. A falta de imaginación…, pero si en pintura vemos cientos de versiones sobre un mismo tema de grandes autores y decenas de ellas de mucho mérito, pues en el cine igual. La versión de mi última película vista, de la que hablé antes, supera en mi opinión a la de Charles Laughton y Clark Gable del año 35 y desde luego a otra reciente de Mel Gibson, que creo que vi una vez y de la que casi no me acuerdo.

¿Qué es lo que te gusta de las películas?
Sobre todo que tengan una historia interesante, con un buen guión y que consiga provocarme lo mismo que un libro leído de un tirón: que ha durado poco. Por eso no siento especial gusto por las películas de autor, las que cuentan lo que el director siente sobre sí mismo o sobre lo que sólo a él interesa, como si él fuera a ser el único espectador, sin darse cuenta que lo que hace lo hace para los demás, aunque sea desde su visión particular. Por poner un ejemplo: a todos gusta el cuadro de “Las meninas”, todos lo admiran, todos lo comprenden, aunque Velázquez tomara su punto de vista, genial por cierto –y vaya si tiene ese cuadro no uno sino varios puntos de vista- pero el entusiasmo no es tan unánime con, por ejemplo, Jackson Pollock, del que he leído hacer poco en el blog Arte Torreherberos que se vendió un cuadro por 140 millones de dólares. Y no digo el nombre del cuadro porque no me acuerdo y qué representa por que no lo entiendo.

Quedan más preguntas, pero dejo de contestarlas, porque si sigo, igual nadie llega a leer el final. De hecho dudo que alguien este leyendo estas últimas líneas a parte de mí, ahora al escribirlas. Si me equivoco y hubiera dos valientes, al menos, que hayan llegado hasta aquí, queridos lectores, les saludo, les doy las gracias por su paciencia,  y les invito a escribir algunas líneas sobre este asunto anunciándose en los comentarios.

As Time Goes By (Casablanca):

 




4 comentarios:

Alma dijo...

¡Que tramposo! Yo hubiera leído todas las respuestas...jaja..."Sólo ante el peligro" Y "Casablanca" también son de mis favoritas no se me olvidaron porque están entre esas pelis que encuentro en "Un lugar en el mundo", lo había contado ya (aquí) antes en Arte Arjo, el primer blog que ha tenido Risk... y se me olvidaron tantas otras: Arsénico por Compasión y ¡Que bello es vivir! y Ser o no ser y...nada, casi todas grises, oye :)

Un beso dlt, tardaré en volver a liarte, lo prometo, pero casi seguro que volveré a hacerlo, me suelen gustar mucho los resultados :D

Manuel dijo...

Yo también llegaba al final...

Me gusta Casablanca, pero sabes que mi afición favorita es la de Star Wars...

Saludos

manolo dijo...

No tiene ningún mérito el llegar al final de la entrada, vuelvo a decir, que sus escritos se leen de un tirón, como comenta de ese libro que leyó. Las películas que comenta todasson buenas, yo recuerdo; Las zapatillas rojas, Los tres caballeros, mejor imposible.
Gracias por su ameno escrito, Saludos

David C. dijo...

Fascinante Casablanca.

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